Montserrat Abelló: La capacidad de actuar sin límites de edad

Resumen

El texto reivindica la figura de Montserrat Abelló como ejemplo de resistencia, autonomía y dignificación de las mujeres mayores. Destaca su trayectoria vital e intelectual, que rompe con los estereotipos de la edad: publicó su primer libro a los 45 años, retomó los estudios universitarios más tarde y mantuvo una gran actividad creativa hasta los 96 años.
Además de su obra poética, se subraya su papel clave en la visibilización de voces femeninas a través de la traducción y su compromiso institucional con las escritoras. También se señala su vinculación con el distrito de Sarrià-Sant Gervasi y su labor docente.
En conjunto, el texto presenta a Abelló como un referente de libertad, fuerza y creatividad en la vejez, capaz de transformar su vida y su obra en un legado inspirador.

Dignificar el legado de las mujeres mayores de nuestro distrito implica reconocer figuras como Montserrat Abelló, que se alza como un testimonio imprescindible de resistencia y autoridad. Abelló no solo fue una de las poetas y traductoras más relevantes de nuestra literatura, sino también una mujer que ejerció plenamente su capacidad de decidir hasta el último aliento, desafiando con su propia vida los prejuicios asociados a la edad y al género desde el corazón de Sant Gervasi.

Su trayectoria es una lección de vitalidad que rompe los cánones que asocian el éxito y la formación exclusivamente a la juventud. Publicó su primer libro de poesía, Vida diaria (1963), a los cuarenta y cinco años y, lejos de detenerse, retomó sus estudios universitarios ya pasada la cincuentena para licenciarse en Filología Inglesa. Esta fecundidad intelectual la acompañó hasta el final: el año de su muerte, a los noventa y seis años, había publicado tres libros y mantenía una intensa actividad pública, demostrando que la vejez puede ser una etapa de máxima creatividad y participación cultural.

Más allá de su obra, Abelló utilizó la literatura para construir una verdadera genealogía femenina. A través de sus traducciones, introdujo al catalán voces como Sylvia Plath, Anne Sexton o Adrienne Rich, contribuyendo a dar visibilidad y autoridad a autoras a menudo excluidas del canon. Su compromiso se extendió también al ámbito institucional, con un papel clave en la fundación del Comité de Escritoras del PEN Catalán.

Esta voluntad de construirse a sí misma se manifiesta ya desde la juventud: durante la Guerra Civil obtuvo la primera plaza como profesora de inglés y, en su exilio en Londres, colaboró en la ayuda a personas refugiadas de toda Europa.

Su vinculación con el distrito de Sarrià-Sant Gervasi es indisociable de su biografía. Residió durante medio siglo en la calle Calvet y, tras su regreso del exilio en 1960, su labor docente en la Institución Cultural del CIC (Vía Augusta) dejó una huella profunda hasta su jubilación. Reconocimientos como el Premio de Honor de las Letras Catalanas o la Creu de Sant Jordi confirman la autoridad de una mujer que supo transformar el dolor en acción y la palabra en libertad.

Como ella misma escribió en un verso que sintetiza su filosofía de vida:
He aprendido a decir que no y a decir que sí cuando es necesario.”

Barcelona. Cultura y espectáculos – Presentación del día de la poesía en la Institución de las «Lletres Catalanes», en la calle Mallorca 272, Barcelona, 1a planta foto de la poetisa Montserrat Abelló que leerá un poema inédito.