Resumen
Con la edad, las personas mayores sufren cambios fisiológicos que dificultan una alimentación correcta. Son diversos los cambios naturales que se producen, de los que podemos destacar varios.

Con la edad, las personas mayores sufren cambios fisiológicos que dificultan una alimentación correcta. Son diversos los cambios naturales que se producen, de los que podemos destacar los siguientes:
- Disminución en la producción de la saliva.
- Disminución de la masticación y, consecuentemente, dificultad para digerir.
- Disminución de las secreciones del estómago. Y, consecuentemente, dificultad para una correcta digestión.
- Disminución de la absorción de algunos nutrientes y de la velocidad de tránsito.
- Disminución del olfato y/o gusto. Y, consecuentemente, disminución de las ganas de comer.
- Desregulación de las hormonas que, consecuentemente, disminuyen el apetito.
- Disminución del apetito a consecuencia de los fármacos que puedan tener prescritos.
Los cambios mencionados acarrean un déficit importante de nutrientes en ancianos.
En las siguientes líneas veremos la importancia de diferentes tipos de nutrientes:
- Proteínas. Son nutrientes imprescindibles para mantener la masa muscular y la fuerza ya que son los responsables de la fabricación y regeneración de los tejidos. Por lo que, es importante que las personas mayores tengan un aporte adecuado de proteínas, no solo por mantener una masa muscular adecuada, sino porque las personas mayores no procesan/aprovechan las proteínas de la misma manera que una persona joven. No obstante, no se debe seguir una dieta hiperproteínica (1), ya que puede tener efectos nocivos para el riñón.
- Lípidos. Son moléculas que necesitamos para vivir, ya que tienen como función principal proteger el cuerpo (las células) ante cambios en el organismo y para el uso y transporte de las vitaminas A, D, E y K.
Los lípidos son nutrientes esenciales, pero se recomienda que su ingesta no sea superior al 35% de todas las calorías que se ingieren al día. En ancianos sedentarios la ingesta de estos lípidos no debería exceder del 30% de las calorías totales.
Dentro de los lípidos, es importante diferenciar entre los ácidos grasos saturados y los insaturados. Se recomienda el consumo, sobre todo, de ácidos grasos insaturados, que están presentes en vegetales. Aunque, no hay que olvidar consumir moderadamente las grasas de origen animal.
- Carbohidratos. La función principal de estos nutrientes es el buen funcionamiento de los centros nerviosos. Se recomienda la ingesta de carbohidratos de absorción lenta (por ejemplo, cereales integrales o patatas).
Se aconseja disminuir la ingesta de azúcares de absorción rápida (por ejemplo, el azúcar de mesa, la miel o los dulces), ya que pueden proporcionar un exceso de calorías al almacenarse en forma de grasa. Este exceso, se puede transformar en obesidad o en diabetes de tipo 2, por lo que es importante no consumir alimentos procesados o productos con azúcares añadidos e intentar no añadir azúcar al café y/o al yogur.
- Fibra. La función principal de la fibra es regular la digestión. No obstante, también ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer colorrectal. Se aconseja el consumo de verduras, frutas y cereales integrales.
- Alcohol. Consumir cantidades no recomendadas de alcohol inhibe el apetito y disminuye la absorción de nutrientes que ya puede ser deficiente por la edad de los ancianos.
En general, se recomienda no sobrepasar los 20-25 gramos de alcohol al día; es decir, más o menos, 1 pequeño vaso de vino en cada comida. En caso de que existan algunas enfermedades o fármacos que contraindiquen la toma de alcohol, en este caso el consumo tendrá que ser nulo.
(1) Hiperproteínica: dieta en la cual se exceden las recomendaciones establecidas para los requerimientos diarios de proteínas
Artículo elaborado en colaboración con Clémentine Pradére y Juan-Carlos Campos, estudiantes de 6º curso de Medicina y voluntarios de Coravis.