El síndrome post-caída es el trauma que les ocurre a los ancianos que han sufrido una caída y que, tras ésta, les aparece un miedo importante a volver a padecer una nueva al perder la confianza en sí mismos. Como consecuencia, pueden sufrir una disminución de la capacidad funcional de la persona y de su movilidad y, en general, de la calidad de vida y de su autonomía.
Es por ello que es importante trabajar este trauma para que los mayores vuelvan a tener autonomía y pierdan el miedo a caminar y/o moverse. Y este trabajo debe empezar desde el minuto 0 en que la persona sufre la caída. He aquí unos consejos que os enumeramos con el objetivo de ayudar a superar este trauma:
- Las personas mayores suelen tener formas distorsionadas de interpretar la realidad y una visión negativa de la misma. Se debe poner como meta un objetivo claro, a base de ir teniendo éxitos graduales e ir escalando poco a poco. Trabajar la técnica de ‘Encadenamiento’. Se basa en realizar pequeñas cosas que lleven al objetivo; ir haciendo pequeños avances hasta el punto de que sin darse cuenta se consigue hacer aquello a lo que se tiene miedo. Ir complicando poco a poco los ejercicios.
- Entrenamiento gradual e independiente según el estado de cada paciente.
- Explicar siempre a la persona los pasos que se van a hacer para no generar una situación de incertidumbre.
- Motivar a la persona para que sea ella quien quiera recuperar su autonomía anterior física y mental.
- Tener una relación empática con el paciente.
- Ayudar a que la persona verbalice el porqué le produce miedo caminar y junto a ella buscaremos las soluciones a los problemas/miedos. Al buscar soluciones, intentaremos darle más de una solución por problema que nos explique. Escogeremos junto a la persona mayor que solución aplicaremos a qué problema.
- Comentar siempre al paciente los éxitos que va consiguiendo.
- Comentar con el anciano las dificultades que va teniendo para ver cómo mejorar de cara al día siguiente.
Artículo elaborado en colaboración con Clémentine Pradére y Juan-Carlos Campos, estudiantes de 6º curso de Medicina y voluntarios de Coravis.