Realizar ejercicio físico de manera regular aporta muchos resultados positivos para las personas, incluidas las personas mayores. Los beneficios, a grandes rasgos, se dividen en beneficios físicos o psicológicos.
- Beneficios en la condición física. Hacer ejercicio físico regularmente retarda posibles alteraciones asociadas al proceso de envejecimiento y a las pérdidas funcionales. Adicionalmente, aumenta el rango de movimientos articulares y mejora la masa muscular. Por otro lado, disminuye la percepción del dolor que tienen los ancianos.
- Beneficios a nivel cognitivo. El ejercicio físico es bueno para prevenir el deterioro cognitivo y mejorar la memoria, la autoaceptación personal y la percepción de una mejor calidad de vida. Un aumento de las relaciones positivas con otras personas, además, disminuye los síntomas depresivos.
Los beneficios varían según el tipo de ejercicio físico. No obstante, de manera general, podemos considerar los siguientes:
- Beneficios que aportan los ejercicios aeróbicos.
- Mejoran la función cardiovascular
- Disminuyen la frecuencia cardíaca basal (1)
- Disminuyen la tensión arterial basal
- Disminuyen la glicemia (2) y la colesterolemia (3)
- Mejoran la capacidad respiratoria y cardíaca
- Mejoran el estado de ánimo
- Aumentan la energía vital en las actividades diarias
- Ayudan a retrasar y a prevenir enfermedades cardiovasculares, la diabetes y/o enfermedades cerebrovasculares
- Producen un efecto protector frente a cánceres como el de colon o el de mama.
- Beneficios que aportan los ejercicios de fuerza.
- Previenen osteoporosis (4)
- Mejoran la autonomía y la independencia
- Aumentan la masa y la potencia muscular
- Beneficios que aportan los ejercicios de equilibrio.
- Disminuyen el síndrome post-caída (5)
- Aumentan la flexibilidad
- Aumentan la fuerza muscular
- Aumentan la amplitud articular
- Aumentan la velocidad de la marcha
Son muchos los beneficios que aporta la actividad física, por lo que es importante incluir una rutina regular de ejercicio en el día a día de los ancianos. No obstante, debe ser una rutina personalizada para cada persona y supervisada por el médico de cabecera.
(1) Frecuencia cardíaca basal: la frecuencia que necesita el corazón para mantener las constantes vitales (para que el cuerpo funcione)
(2) Glicemia (o glucemia): cantidad de glucosa o azúcar presente en la sangre
(3) Colesterolemia: cantidad de colesterol en la sangre
(4) Osteoporosis: enfermedad en la cual se debilitan los huesos
(5) Síndrome post-caída: miedo a caerse de nuevo
Artículo elaborado en colaboración con Clémentine Pradére y Juan-Carlos Campos, estudiantes de 6º curso de Medicina y voluntarios de Coravis.